La Nación: Guerra en Ucrania: tres historias de vecinos que reflejan el calvario que viven desde hace cuatro años
24/02/2026
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Los “Pacíficos”, como les llaman a las personas que no se involucraron en el conflicto, se convirtieron en un foco de ataques; conocé tres relatos estremecedores que grafican lo que miles de ucranianos padecen
El 24 de febrero del 2022, luego de rodear la frontera con Ucrania, las tropas rusas cruzaron los límites y emprendieron una invasión a gran escala, todo bajo un plan relámpago. Diferentes ciudades quedaron a merced de los militares que ingresaron por las calles con los tanques o, también, sufrieron las detonaciones y bombardeos. Desde ese entonces y hasta la fecha, miles de personas resultaron afectadas y sus vidas cambiaron para siempre. A cuatro años del inicio de ese conflicto, tres historias estremecedoras de civiles sirven para graficar lo que dejó la invasión que hasta el momento no tiene una fecha de cese al fuego definitivo. En medio de los tiras y aflojes de los políticos y las promesas de paz, además de los soldados que pelean en el campo de batalla o sostienen la seguridad de las ciudades más frágiles ante un posible ataque, la mirada de los “Pacíficos”, como la Gazeta.ua y la Fundación Rinat Akhmetov llaman a aquellos que no toman las armas ni se entrometen en las hostilidades, es valedera para tener noción de lo que se experimenta cuando se vive en un territorio que está constantemente bajo la amenaza de los fusiles. Los retratos de Vyacheslav Yalov, Tetyana Byrylo y Serhiy Perebyinis son solo algunos de los rostros testigos de la crudeza de la guerra y de lo que cientos de miles deben soportar con el fin de sobrevivir. Vio morir a su madre y con 18 años se convirtió en tutor de sus cuatro hermanos Entre febrero y marzo de 2022, los bombardeos en las zonas limítrofes de Rusia y Ucrania eran constantes. Por ese entonces, los ciudadanos estaban obligados a refugiarse en los sótanos de los edificios y casas. La evacuación fue imposible en ese tiempo y, para buscar víveres o agua, las familias debían arriesgar sus vidas y salir a la calle en busca de ello. Una noche, Marina salió por agua y comida. Fue acompañada por su hijo mayor, Vyacheslav Yalov. En medio del camino, el pueblo Verkhnyotoretske, en la región de Donetsk, recibió un imprevisto ataque aéreo: la mujer resultó herida de gravedad. Pocos minutos después murió en brazos de su hijo.“Mi madre simplemente murió. Intenté salvarla, pero… no pude. Vi caer el primer proyectil, mi madre se acostó, me agaché. Estaba justo a mi lado. Cayó el segundo, me dejó aturdido unos segundos, abrí los ojos y ella estaba de lado. Sus últimas palabras fueron: ‘Estoy bien’. La volteé, y allí… creo que ahora está con nosotros y nos está ayudando mucho”, relató Vyacheslav al medio ucraniano Radiosvoboda en diciembre de 2025. Ahora su situación cambió y en la actualidad están todos más seguros. Debido a los destrozos de su aldea, junto a sus hermanos menores, Vyacheslav se mudó a Drohobych, en la región de Lviv. El gobierno les cedió una casa donde pudieron establecerse. El joven de 22 años reveló que a sus hermanos los llama “hijos” y que todos juntos supieron salir adelante pese a la muerte de su mamá. Desde hace cuatro años, Vyacheslav se hace cargo de Danylo, de 16 años, Nicole, de 11, Timur, de 10, y Olivia, de 8. “Estudio para Paramédico en la Escuela Profesional Bakhmut y sueño con ser médico rehabilitador”, dijo, aunque su meta más grande es poder volver algún día a su pueblo natal para enterrar el cuerpo de su madre como corresponde, pero eso debe esperar, ya que el control de ese territorio sigue bajo dominio enemigo. Sin tiempo de esperaCasi como una señal divina, Tetyana Byrylo decidió escapar en el momento justo de la invasión rusa. A la Fundación Rinat Akhmetov contó que escapó de su ciudad natal Slovyansk, en Donetsk, para salvar las vidas de sus hijas, Natalia y María. El día que estalló la guerra se encontraba trabajando al igual que su esposo. Mientras tanto, sus dos hijas permanecían en casa solas. Ella, una ginecóloga pediátrica respetada entre la comunidad, de inmediato se puso a resguardo tras oír los primeros estruendos. Solo se le pasó por la mente el nombre de Natalia y María. Como pudo, corrió a su casa a la vez que recibía el llamado de su madrina, quien vivía en un pueblo alejado del conflicto y la alertaba que aquella franja de territorio sería ocupada prontamente por Rusia. Fue así que Tetyana llegó a su hogar y al encontrar a sus niñas escondidas en la despensa, las incitó a armar una valija y huir. Atrás dejó a su esposo y a sus padres. Todo fue de común acuerdo y la madrina de Tetyana solo pudo ayudar a las tres. Todas se encontraron en Volyn, pero después de seis meses se mudaron a Lviv, donde había más oportunidades para el desarrollo laboral y de las niñas. “Vivo con un solo sueño: abrazar a mis familiares, a quienes no he visto en mucho tiempo. Y que haya paz y tranquilidad por todas partes”, sostuvo la ucraniana. Perdió a su familia por el ataque relámpago y se enteró a través de TwitterA principios de febrero de 2022, Serhiy Perebyinis llegó a su pueblo natal, Irpin, en la región de Kiev, junto a su esposa Tetyana y sus dos hijos, Mykyta y Alice. El objetivo era visitar a su madre, que había enfermado de COVID-19 y necesitaba ayuda. Sin embargo, ese viaje se convirtió en su peor pesadilla. El 6 de marzo, durante una evacuación voluntaria de los ciudadanos de Irpin, las tropas rusas ingresaron y abatieron a tiros a los autos que intentaban cruzar uno de los puentes de salida. La esposa de Serhiy se encontraba en esa fila de automóviles y reaccionó de manera rápida. Con suerte pudo sacar a sus hijos y empezaron a caminar por la ruta, hasta que un misil cayó cerca de ellos. “Tatyana corrió delante con los niños para esconderse debajo del puente y gritó a su padre que los alcanzara. En ese momento, el segundo misil cayó cerca del puente, donde había gente escondida”, contó Serhiy a la Fundación Rinat Akhmetov. Serhiy se encontraba en casa de su madre y, al escuchar los ataques, llamó a su esposa, pero ella nunca contestó. Pasaron 15 minutos cuando halló en Twitter un posteo de un periodista sobre el bombardeo en Irpin. “Vi una foto del lugar del incidente: los cuerpos de mis hijos yacían allí; Tetyana falleció en el hospital sin recuperar el conocimiento”, lamentó. Cabe remarcar que esta historia fue incluida en el museo “Voces de Paz” de la Fundación Rinat Akhmetov. El conflicto bélico, según datos del CSIS, contabilizó un estimado hasta la fecha de entre 500.000 a 600.000 bajas ucranianas (muertos, heridos y desaparecidos), de los cuales 140.000 fallecidos serían soldados y 13.800 civiles, aunque confirmaron que las cifras podrían ser más elevadas.
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